martes, 31 de enero de 2006

viernes, 27 de enero de 2006

EL RETORNO DE DON JOHNSON


La mirada seductora, la camisa desabrochada y la pose serena.
La copa tomada con precisión, la mujer a su lado feliz por ese momento.
¿No es acaso un galan admirable?
Sin dudas es el Don Johnson de la nueva era.
Chicas a no enloquecer, lo tienen a la vuelta de la esquina.



La diferencia es ínfima.

martes, 24 de enero de 2006

¡VICTORIA! (no sos vos)

Lunes de parsimonia a las ocho de la noche, uno no pretende muchas cosas de ese momento, más que estar tranquilo, como si esto fuera poca cosa.
Un auto desconocido se para en la esquina y me hace señas. Era Fifito a bordo de un coche gris, quien contento me dijo:- Dale, Guille, subite que te llevo.
Exhorbitado empezó a apretar el acelerador a fondo y a reírse locamente diciendo "uaajajaja, es todo mentira, ahora nos vamos al casino de Victoria uajjajaja".
Apreté el asiento con fuerza, como para resguardarme, Fifito estaba fuera de si.
Manejó hasta la casa de un amigo de la secundaria en el lejano Parquefield, quien subió con su hermano, un joven de 19 años, rebelde que acababa de pelearse con su novia porque le pedía que "le escriba huevaditas" y tenía dos grupos de música, uno llamado "Esperma", con el que debía tocar el típico punk choto, pensé, y otro de reggae.
Cruzamos el puente y el amigo de Fifito contó sobre sus vueltas por el mundo, y sobre como jugaba habitualmente en el casino de Montecarlo.
Despues de comer en una parrillla en donde la lengua era más cara que la parrillada, lo que me motivó a pensar que esa no era mi noche de suerte, arribamos a la casa de juegos.
Algo en el ambiente me sonaba extraño. Un pelado se peleaba con un chico de chaleco diciendo que él estaba desde las dos de la tarde y que le parecía injusto que se metieran con su plata.
Señores con caras de malos y preocupados tanteaban visualmente a la gente, que en silencio miraba, apostaba, fumaba y tomaba.
Había mucha tensíón en el ambiente y una máquina con voz robótica no cesaba de repetir "hagan juegos señores", "no va más" y anunciaba números y colores en el vértigo de la ruleta que giraba como hipnotizando a todos mientras cascadas de monedas sonaban como un timbre áspero.
Yo miraba alrededor, Fifito estaba contento, no paraba de aumentar su crédito. Su amigo a mi lado seguía hablando del casino de Montecarlo y su hermano silencioso se quedaba como en toda la noche sin apostar con argumentos inútiles e inverosímiles de alguien que cruzó el oceáno Paraná y no juega una ficha como si Columbus (que es mucho más divertido que Colón) hubiera hecho semejante viaje para llegar y decir: "ay no no queremos su oro, ni sus frutos, ni sus mujeres, ni su trabajo esclavo, venimos a ver su barbarie en nombre de la paz". Quizá la música le estaba comiendo la cabeza al pibe.
Insistí con el negro veintidos, por el cual al cabo de cuatro horas me cayeron las dudas sobre si estaba en la ruleta. Luego de cersiorarme proseguí poniendo mis fichas en su casilla.
Nada. Y Fifito todo. Y en Montecarlo la gente apuesta cincuenta Euros como mínimo.
Las dudas me invadieron. ¿Será un complot contra mi?. ¿Por qué ese chalequito me sigue y esta atento mis jugadas?. ¿Por qué ese canoso de buen porte habla de mi por ese micrófono minúsculo?. ¿La gorda que no para de hablar detras mío me está tirando mala onda?.¿Por qué Fifito no me mira para compartir su alegría conmigo con algun gesto y parece pegado a la pantalla, como embobado? ¿ Por qué este muchacho que dice jugar tanto en Montecarlo y se jacta de sus Euros acá puso unas míseras monedas? ¿Por qué se llevan al pelado detenido?, ¿acaso yo seré el pròximo?.
El veintidos sigue sin salir y para colmo el día de mi cumpleaños que siempre le juego, menos ahora, parece el único en el que la bola cae junto al negro el trece y el colorado treinta.
Se juega la última bola de la noche y ya no puedo seguir por falta de efectivo. Sale el negro veintidos. Fifito se retira con los ojos llenos de monedas y yo desecho la posibilidad de una conspiración en mi contra con una coca cola.
Casi no gano.

jueves, 19 de enero de 2006

DEFINITIVAMENTE HEMOS VUELTO


Despues de los viajes cada uno retoma lentamente sus actividades "normalizando" su vida, de la misma forma que lo hace el Regatín.
De nada sirvieron las excusas ante la arremetida de Bacolla, quien molesto me dijo "no se que pasa, no pones más nada, o pones nada más un díalogo con ese vasco o un cuento que te mandaron".
Admití que se había colgado todo un poco con excusas diversas pero no sirvió para calmar su sed de información o pasatiempo.
Lo noté mal, Bacolla, ofuscado, le pegaba a la mesa de un bar como si fuera la culpable de su vacío.
Un yankee más loco que el que conocemos lo miraba sin llegar a comprenderlo.
- Y vos "yanki", ¿qué opinas de Argentina?.
-Err,... Twoo weeks, only two weeks, señalaba el extranjero hasta el hartazgo contando el tiempo que le quedaba para que la imagen negativa se revirtiera antes de volverse. Claro que mucho tuvo que ver su encierro durante dos semanas viendo películas que había traído en una infinidad de discos desde el norte.
En eso aparece Manolo, un muchacho al que raparon luego de haberse graduado y enmendó su estética yéndose a Rio de Janeiro y una vez que un poco de pelo surgió de sus entrañas se lo cortó al estilo Carlitos Tevez para el deleite de las mulatas.
Bruno me dio otros detalles de algunos momentos en Río, cuando lo encontré una vez que Manolo desapareció con sus amigos Fishertinos.
Lindo viajecito pegó esta gente.
"El maestro" dice la típica propaganda de Quilmes en la que hace referencia al verano.
Asi lo imagino a Martín Mie en unos años quien retornó de la ciudad feliz, sobrenombre muy mal puesto. No considero que la ciudad pueda estar muy feliz cuando le clavan cinco millones de sombrillas, y creo que por eso fue que recibió a los turistas con un diluvio prolongado. De todas maneras ahi estaba Martín Mie aprovechando los rayos del sol cuando este se asomaba tímido, y él con la maya por arriba del ombligo, lejos de los tiempos en que su prenda de baño canchera parecía prenderse fuego por los dibujos de llamaradas, se sentaba a mirar las chicas y cuando podía se enganchaba a jugar a los tejos.
El premio brisa de mar sin dudas es para él.
Si tuviera que darle la "Almeja dorada" a alguien sin dudas, ese premio es para el Sr. Guillermo Di pangrazio quien largó la cerveza y se fue a pasear de la mano con su novia por Pinamar, sitio en donde cruzó a Beltran Ruiz, uno de los protagonistas excluyentes del final del 2005, hoy sumergido en la miseria. Es que el carro del éxito tiene alguna parada imprevista y es difícil bajarse. Este hombre ya no brilla con sus historias misteriosas sobre una Europa plagada de aventuras y no puede reinventarse. Por eso tal vez terminó siendo el "castillito de arena" porque sus vacaciones se basaron en pasear por la playa de la mano de su madre en una relación edípica que preocupa a quienes lo vieron alguna vez en ese carro triunfal. "Castillito de arena", entonces y a poco de ser "Palita de plástico", un héroe en picada, pero de Gancia y maní.
Este es el primer esbozo, no llega a ser un análisis empírico del período estival y sus protagonistas, que me sale al escuchar distintas historias que al fin y al cabo cada uno a sabido disfrutar a su modo.
Los dejo con una foto de un lugar muy especial que queda en Bariloche, es un bosque solo para viejos en donde estan armando la secta "Abuelos por un pañal" en la que pretenden incendiar cuanto geríatrico se les cruce. Por favor alerten a la población sobre este problema que tiene en vilo nuestra seguridad. Si ven a algun viejo por la calle en alguna actitud extraña no duden en denunciarlo o en quitarle el pase gratis de los colectivos que tanto molesta a los señores choferes y a quienes tienen que dejarle el asiento.


miércoles, 11 de enero de 2006

El PERIPLO DEL CHEVY

Mar del Plata.

Las grutas.

Bariloche.