jueves, 27 de abril de 2006

DIFERENTES MIRADAS


Es un viejo que tiene mil vidas que camina meditabundo por la calle una mañana lluviosa, con la mirada perdida anhelando volver a su "eterna y vieja juventdud que lo ha dejado acobardado como un pájaro sin luz".
O tal vez sea un degenerado que va camino a un jardín de infantes estatal en donde se aprovecha de unos nenes inocentes que por unos caramelos no saben que estan tirando una goma.




La foto, por segunda vez, fue enviada por Pakito Cachan, el cazador urbano quien cámara en mano retrata a estos personajes cotidianos.

martes, 25 de abril de 2006

ESTO LE PASA A LA GENTE QUE SE METE LOS DEDOS EN LA NARIZ




"LA CESÁREA ES UN NEGOCIO PARA LOS MÉDICOS"

Paola dice:
cómo andás?
Guille dice:
hola que decis, bien aca estoy
vos de cuanto estas?
Paola dice:
ya tuve en diciembre...
Guille dice:
apaaa
Paola dice:
no, en noviembre

Guille dice:
venía con información tardía
y como es la relación con el hermano?
Paola dice:
todo mal, no la quiere
Milagros ya tiene 5 meses y empezó a llamar la atención y eso no le gusta, no quiere que la agarre, dice que le quita los juguetes, imaginate con 5 meses...
Guille dice:
y nunca le hechó la culpa de alguna macana que se haya mandado?
Paola dice:
todavía no, pero ya me va a llegar...
espero que se lleven bien más adelante...
porque no está en mis planes tener más hijos....
Guille dice:
ya se termina ahi, cierran la fábrica?
Paola dice:
y si... mis embarazos fueron muy complicados...
Guille dice:
no fueron por parto normal?
Paola dice:
no, los dos por cesárea
Guille dice:
uy, y es muy doloroso?
Paola dice:
la segunda cesárea si, además estando embarazada de Mili en el quinto mes, me operaron de la columna
Guille dice:
uy todo un sacrificio
Paola dice:
la verdad que si
Guille dice:
a mi todo lo que es parto el solo hecho de pensarlo me da como una sensación de miedo, más allá de todo lo bueno, claro
y es como que es un alivio que sé que por eso no voy a pasar
es una boludes, lo que digo ya se, pero no deja de ser verdad
Paola dice:
y es medio feo
la cesárea es un negocio para los médicos
Guille dice:
a si?, en serio me decis?
vos decis que muchos la hacen porque les conviene?
Paola dice:
se cobra $1.000, por supuesto que a las obras sociales
Guille dice:
todo se negocia, mira vos este dato es nuevo para mi
Paola dice:
desde hace un monton que se hacen pocos partos naturales
bueno, te mando un saludo grande, me voy a bañar a la bebe...

Paola tiene 30 años, nació en Dolores -quizá algo tenga que ver-. Actualemente reside en La plata junto a su marido y sus dos hijos pequeños.

Momento extraño en el Regatín, sin duendes.



jueves, 20 de abril de 2006

¡NO HAY PROBLEMA!


El extreterrestre cae una noche con su nave en el techo de los Tanner, quienes de ahi en más lo adoptan.
Alf se convierte en uno más de la familia conformada por Willy, un empleado estatal y científico frustrado, Kate la madre con quien tiene la relación más distante, pero en el fondo ella lo adora y Lyn la hija adolescente que seguramente hoy debe ser una estrella porno drogadicta, pero eso es solo una suposición.
Despues estaba su leal amigo del que no me acuerdo el nombre, pero en los créditos figuraba como Benji Gregory , el más pequeño y mimado de la casa. Otro integrante de la familia era Suertudo, el gato al que más de una vez Alf se va a querer comer ya que en su planeta, Melmac, ese era el platillo predilecto.
Los Tanner tenían unos vecinos de apellido Offmonik, una especie de Homero Simpsons avanzado sería el Sr. Offmonik y Willy sin dudas un Ned Flanders tambien anticipado.
La música de la presentación era muy melódica y por ende pegadiza y allí se anunciaban los actores hasta que se juntaban haciendo una barbacoa, seguramente en el jardín de la casa y se sacaban una foto.
Pasaron por muchas hazañas, como la ves que a Alf tuvieron que encerrarlo en una caja ya que estaba en la víspera de transformarse en un monstruo y no iba a responder de si, pero al final logra escaparse engañando al pequeño Benji (hoy seguro otro muchacho víctima de los excesos), a quien deja encerrado. Son destacables otras historias, como la canción de los esparragos o cuando Alf tiene la opción de volver con sus viejos amigos, entre quienes estaba su novia, pero decide seguir con los Tanner, comiendo, viendo televisión tomando birras y eructando.
Definitivamente Alf es un groso y por eso tenía que estar en el Regatín.
¡No hay problema!

martes, 18 de abril de 2006

ESTA ES LA VERDADERA CARA DE FELIZ CUMPLEAÑOS


El regatín autoriza a quien se le antoje a imprimir esta foto con el fin de hacer una tarjeta para saludar a alguien por su cumpleaños.
Sin dudas esta es la verdadera expresión de alguien que tiene cara de feliz cumpleaños.
Felicidades y velitas a quien sea.

miércoles, 5 de abril de 2006

ESTOY UN POCO SORDO

Algunas cosas que me intrigan:
De la misma forma que lo rajaron a Ibarra, ¿no corresponde que lo saquen a Telerman, por el incendio en la fábrica, reciente?
¿Buenos Aires no está en el interior del país?
¿Martín Mie, tiene mie-do?

El siguiente relato surge de esta pregunta que me acabo de hacer, en serio.

Cuenta cuentos.

Etc. Le rayaron todo el auto con ceritas y despues se le metieron en la casa. Eran unos enanos, bah, en realidad eran duendes, parecían inofensivos y eran bastante simpáticos con sus vestiditos verdes y un cascabel en la punta de susl sombreros con las ceritas y crayones rayándole el auto a Martín que siempre lo cuida con ese trapo tipo balerina que se guarda en un tubo de plástico amarillo y del que ahora me olvidé el nombre.
Él estaba super molesto, entonces salió con una escoba de su casa para darles una gran paliza.
Los duendes se fueron corriendo despavoridos por la barranca de la esquina formando un chillido alborotado, era el mejunje de sus insultos, el cual era inentendible ya que es muy difícil escuchar la voz de los duendes porque hablan muy bajito para los humanos.
Martín los divisaba en su huída con una mano en la cintura y la otra en la escoba, con el torso sin remera y sudando por su reacción.
Su familia salió tras él cuando el peligro se había extinguido y su hijita de seis años, Jose, le dijo con la ternura de sus ojos azules:- No van a venir más pá, no?
-Claro , hijita, te podes quedar tranquila, tu papá es un héroe, le asestó Martín mientras entraban a su hogar acariciando su cabeza.
Lo que él no sabía era que un duende lo espiaba desde arriba de un árbol y lo miraba endiablado con ánimo de revancha.
Al cabo de unas semanas este duende se reunió con el resto en la Cueva del ratón que era una taberna que quedaba en una casa abandonada, presisamente trabajada por un ratón vasco que los atendía laboriosamente y les servía coñac y tréboles ya que ellos eran vegetarianos.
En medio de la borrachera (donde los chillidos densos se intensificaban) este diminuto ser, le comentó a sus colegas que estaba furioso por las palabras altaneras de Martín y que las cosas no podían quedar asi.
Entonces planeó la justa venganza para alguien engreído por sentirse un paladín.
Ese viernes como a las cuatro de la matina los duendes salieron re-locos de la taberna y volvieron al auto que habían profanadado una semana atrás y sacando fuerzas desde donde no tenían (el alchocol los hacía más fuertes e invulnerables) le levantaron el auto al Tincho (a pesar de sus años y su pelada asi le seguían diciendo sus amigos) y se lo estacionaron en la vereda.
Los duendes se rieron sin parar mirando el auto, algunos se despanzaban en la calle otros hacían obras de arte con el orín sobre los neumáticos. Pero eso no fue todo, sino que con la clara intención de que su familia no pensara que Martín era un héroe ingresaron en hilera por la cerradura luego de usar hilo dental atado al picaporte como soga (tardaron bastante en poder sujetarlo) y fueron al cuarto de Jose.
La dulce Jose dormía roncando bajo los cuadros con dibujitos naif color rosa, cuando estos pequeños vándalos la cargaron (para ello antes se dieron unos lindos petacasos) como hormigas y la llevaron a la cucha del perro Teodoro, el cual dormía despatarrado y no se percató cuando lo cambiaron de lugar, ya que a él lo pusieron en la cama.
Los duendes se fueron entre locos y cansados a dormir, el viernes había sido duro.
La mañana del sabado fue tortuosa, para Pelu, la mujer de Martin, quien despertó a este a los gritos preocupada por el comportamiento de su hija quien dormía como animal.
Jose no entendía que pasaba y Teodoro mucho menos aunque había dormido por vez primera de forma confortable y esto no podía trasmitirlo por no saber castellano.
Martín regañó a su hija sin fundamentos y Jose lloró en brazos de su mamá pidiendo que la dejaran pasar el sabado en lo de su tía Lucía, una solterona que seguía buscando el príncipe azul a los sesenta y seis años.
Martín olvidó el mal trago y se fue al club en donde con un poco de deporte olvidaba todo.
Se llevó los guantes que Pelu le tenía planchados en el placard y los puso en su bolsito verde de Acindar (lugar en el que trabajaba) junto a un paquete de maizena. Es que Martín era el único jugador federado de metegol, deporte que prácticaba desde la época del Superior de Comercio, de la provincia, por lo cual iba siempre preparado para los partidos ocasionales con amigos. Pero esa tarde de sabado algo andaba mal.
Su arquero no agarraba una, los defensores hacían agua, el medio no tomaba a nadie y los delanteros no le hacían ni un gol al arco iris. Bolita, su rival acérrimo lo cargaba a más no poder.
Martín le echaba la culpa a Leandro. Fabi y bolita le bailaban la lambada en cada gol.
Era extraño que el tincho de lástima en su especialidad. Para colmo ese día había mucha gente mirando esos duelos que se jugaban al todo o nada por un cajón de cervezas. Martín estaba ruborizado, su mujer lo desconocía, sus amigos lo gozaban.
Se jugaba el partido definitorio de la serie, y de perderlo no tenía chance de remontarla. Perdió siete a cero con todos los goles en contra de su medio campo que explosivamente pateaba al arco rival siendo que el gol del medio era inválido y se computaba como gol en contra.
Martín pensó que Leandro estaba complotado para tomarse la caja con los rivales. Insultó a rabiar, empujó a su compañero y sacó la billetera, molesto, sin ganas (menos que nunca) de pagar.
De repente ese chillido tan familiar y exasperante.
Eran las voces de los duendes, quienes uno a uno iban saliendo del metegol despues de haber estado colgados por horas en las barras del equipo del tincho. - Uff, que manera de patear, decía uno de ellos. - Páa, estoy mareado, decía otro. Y se reían de Martín, mientras bajaban de la caja con un hilo dental.
Despues dieron la vuelta haciendo ese berrinche extraño ante la mirada rabiosa y los ojos inyectados en cólera de Martín. Bolita, Fabi y Leandro estaba extrañados, estáticos y congelados por el pánico. Martín solo pensaba en una escoba y ante su ausencia los corrió a pisotones.
No agarró ni a uno como tampoco agarró una bola en todo la tarde. Estaba lejos de ser un superhéroe, esas pequeñas criaturas le habían dado una lección, jamás el tincho se ufanaría de cualidades que no poseían.
Los duendes siguieron siendo unos borrachines atrevidos por mucho tiempo. Martín vivió con miedo por otro tanto.
William, viva paz (cua).