jueves, 31 de mayo de 2007

CARLITOS

Me llegó un mail que se burlaba de Carlos por las fotos de su mujer, en el mismo leí algo más o menos asi "Vos Carlos, riojano pobre que no sé como carajo llegaste a hacer presidente...".
Yo me voy a tomar la molestia de contestarle a esa persona, ya que evidentemente le falta información o no tiene memoria. Carlos llegó a ser presidente porque lo votó la mayoría de los argentinos, pero esto no pasó solo una vez sino tres, bajándose, claro, antes del balotagge.
Es extraño lo que pasa en toda la historia argentina, la gente apoya algo fervientemente y después lo niega. Lo más loco que vi, en informes de la tele, es cuando toman las malvinas y todo el mundo sale re-loco a festejar vivando el famoso "si quieren venir que vengan", después todos niegan el apoyo, critican al gobernante de borracho, etc. Es claro que en esto tiene mucho que ver la prensa que va confundiendo a la gente, pero creo que luego de tantos reveses hay que dejar de buscar la culpa en la "gente", ese grupo anónimo del que nadie pretende formar parte.
Estar en contra de Menem hoy por hoy dejó de ser un acto de rebeldía.
Saludos.
P.d.: Que mal esta la gente.

Willy los añora.

miércoles, 30 de mayo de 2007

INTERCAMBIO DE CARTAS

Nueva Guinea, mayo del 76.

Querido Abel:
Te escribo estas líneas para saludarte por tu cumpleaños, espero que recibas mi carta con posteridad a la fecha porque se que es de mala suerte eso de saludar con anticipación.
Te cuento que por aqui las cosas marchan bien, ayer mientras me encontraba en una de las tribus atendiendo uno de los aborigenes me invitó a que conociera su choza, no sabes que emoción cuando vi que tenía una foto con la cara de Perón, me sentí tan cerca de nuestra querida Argentina, que me dieron ganas de volverme, pero claro, es tanto el trabajo que tenemos aquí con la cruz roja que uno después lo piensa y sabe que está aportando su granito para las miles de comunidades que residen aquí en Papúa Nueva Guinea.
Manteneme al tanto de todo lo que ocurre por allí, te dejo un abrazo gigante y ojalá que mejore la campaña del gallito.
Desde la lejana Oceanía,
Filipoy.

Buenos Aires, junio del 76.

Estimado Felipe:
Morón sigue para el O.J.T. (por si no lo sabes es un nuevo chiste que significa ojete) en el torneo de la A.F.A. . Acá las cosas parecen que de apoco estan mejorando, se puso en marcha el proceso de recuperación nacional de la mano de las FF.AA. en el cual depositamos todas nuestras esperanzasy ya no hay tanto bolonqui en la C.G.T.
De lo que no se supo más nada es de la A.A.A y del E.R.P.
Te saludo ATTE.
A.P. (Abel Pintos)

Uganda, julio del 76.

Abel:
Por lo visto el país está lleno de siglas. Yo por el momento estoy en Nakasongola que es un distrito de este país y sigo con mi labor comunitaria. Ayer tuve que vacunar quinientos monos, si porque acá es muy común que la población tenga relaciones con esta especie, vos tendrías que verlos es un espectáculo, tienen miles de danzas y después se van de la mano con estos animales, tanto los hombres como las mujeres, es rarísimo, pero aunque vos no me creas me pasó algo muy extraño, resulta que una mujer dio a luz un monito al que le puso Carlos y este se pasea todo el día con una banda de Argentina cruzada el pecho, diciendo, según me tradujeron el dialecto: io voy a ser presidente. Ahi nomás me agarró un ataque de emoción, ¡hasta los monos saben de nuestra gran nación Abelito!
Por suerte me queda un mes y ya me estoy volviendo, en la próxima carta, cuando ya tenga el pasaje te digo la fecha y hora de arribo asi me vas a buscar a ezeiza.
Un abrazo bien fuerte.
Filipoy.

Buenos Aires, agosto del 76.

Querido Felipe:
Se de esa tribu tan extraña de la que me hablas, el otro día vi un documental por A.T.C. Me pone muy feliz que estes pronto a la fecha de regreso. Acá las cosas están bastante mejor, no sabes la cantidad de Ford Falcons que hay dando vueltas, ¡de no creer!. Vos te vas a volver loco cuando lo veas. Nuestro presidente es un tipo de bigote, que se llama Rafael y es muy elegante.
No veo la hora de caminar contigo por Buenos Aires y parar en algun cafetín.
Te extraña.
Abel.

Zimbawe, agosto del 76.

Abel:
Las cosas se precipitaron y ya tengo el pasaje en la mano, llego el miercoles 29 de agosto a las 8 de la noche. Espero que me vayas a buscar. Tuve un problema con la penicilina, después te cuento bien, pero tengo un dolor de culo insoportable.
Saludos.
Felipe.

Buenos Aires, septiembre del 1976.

Compadecen ante mi los señores Felipe Barros, argentino, soltero, 26 años de edad que responde al apodo de Filipoy y el señor Abel Pintos, argentino, soltero, 32 años de edad, alias "abi". Estas personas niegan tener contacto alguno con actividades subversivas, declarándose "apoliticos". Por lo pronto pasaran al P.E.N hasta que se compruebe si son dos putos inofensivos.

Teniente Ismael Campora.

ALGUNOS CONSEJOS PARA UN MUNDO UN POCO MÁS FELIZ


1- Ir al cine.

2-Visitar a un amigo.

3-Tomar sopa en invierno.

4-Elegir un libro y leerlo.

5-Pasear el perro.

6-Enamorarse de algo o de alguien.

7-Escuchar Dancing Mood.

8-Ver Charly y la fabrica de chocolate.

9-Comer chocolate.

10-Ir a la cancha con amigos.

11-Andar en bicicleta.

12-Correr.

13- Caminar sin apuro.

14-Ponedla.

15-Sacadla.

16-Acercarse al calor en invierno.

17-Desmenuzar el gigolo.

18-Ver un amanecer.

19-Ver los simpsons una vez por dia.

20-Reirse.

21-Ver un hamster en la ruedita.

22-Ser paciente con los viejos.

23-Comer con pan.

24-No complicarse por no saber que es desmenuzar el gigolo.

25-Estar al sol un rato.

26-Cambiar las sábanas.

27-Entrar al regatín.

martes, 29 de mayo de 2007

lunes, 28 de mayo de 2007

miércoles, 23 de mayo de 2007

AQUEL PRIMO LEJANO



HOLA...¿QUERÉS SER MI AMIGO?.

lunes, 21 de mayo de 2007

Y PINOBCHO EMPIEZA A CRECER...

Nota del regatín: El pinobcho fue enviado a una página de Central hace unos días el mismo día que apareció acá y fue publicado sin mi firma y dni a pesar de haber enviado estos datos y esto inspiró a un muchacho para hacer unas animaciones. A continuación la carta que escribió y su trabajo:

Hola canallas:
Vengo siguiendo los acontecimientos canallescos diariamente y, antes de ayer, leí una nota (que no tenía autor) que me interesó mucho.Proponían contrarrestar las insolentes injurias e invenciones de la gente fría mediante la difusión de un nuevo sustantivo (no adjetivo), sinónimo de las pechugas, pero que hablara sobre las estupideces que venimos escuchando de un tiempo a esta parte. Me refiero al asunto PINOBCHO.Bueno. Dado que con uno de los programas con los que trabajo cotidianamente puedo hacer animaciones, me dediqué a la tarea de realizar un breve video clip, con el cual pretendo contribuir a la campaña del “autor desconocido”.No es nada del otro mundo. Pero me da la sensación de que, si bien no puede ser tan útil como uno podría esperar, al menos puede servir como inspiración para llevar a cabo alguna cosa similar, pero bien hecha.Echenle un vistazo y díganme que les parece:

Clickeá:
Pinobcho 1: http://www.youtube.com/watch?v=ViSKSR6Q7lY&eurl=http%3A%2F%2Fwww%2Ecanalla%2Ecom%2Fnota%2Easp%3Fidn%3D6755%26ids%3D40204

Pinobcho 2: http://www.youtube.com/watch?v=pJiff53ijHk&eurl=http%3A%2F%2Fwww%2Ecanalla%2Ecom%2Fnota%2Easp%3Fidn%3D6771%26ids%3D40204

jueves, 17 de mayo de 2007

EL APRENDIZAJE

EL APRENDIZAJE

No sé bien porqué me anoté en los talleres que dictó Joaquín en esa ciudad (podía haber sido tanto Rosario como Buenos Aires o Barcelona) durante un semana perdida del mes de mayo. Tal vez fui motivado por el cholulaje que uno lleva adentro y a medida que va creciendo lo va reprimiendo, borrando el desenfado que tienen en exhibirlo los pequeños, porque hay que admitir que cualquier persona que tenga un mínimo de fama tiene una luz extra que nos avisa que está cerca y uno no puede evitar observarla aunque sea con un descuido. Es que ahí radica la represión interna como mecanismo de defensa que llamamos verguenza.
Yo nunca fui un seguidor de la obra de Joaquín, incluso jamás lo fui a ver en vivo. Apenas había escuchado su música en el cassete de una novia lejana o cuando pasaban un tema suyo por la radio por lo que desde el punto de vista artístico me era casi indiferente, digo casi porque alguna vez me ha quedado una melodía suya impregnada en un tarareo.
Otra referencia que tenía sobre él es que para muchos era un gran poeta, y para otros todo lo contrario y esos extremos siempre me llamaron la atención cómo cuando algunos te recomiendan una película diciendo que es “buenísima” y sobre la misma otros opinan “que es desastrosa, que no vaya ni loco”, entonces esto me genera más entusiasmo por verla.
Por todas estas cosas, y porque me regalaban la inscripción, me anoté en el curso de Joaquín, de quién suponía “un chanta que me va hablar un rato” porque todo lo referente a la poesía o la narrativa es algo nato que a lo sumo puede mejorarse no aprenderse, aunque para mi los puntales para ello es leer todo lo posible y no sentarse a que le metan ideas a uno en la cabeza.

De los cinco días sin quinientas noches asistí al primero únicamente y jamás pude volver. Fue un lunes al atardecer en una librería que daba a una peatonal. Estábamos alumbrados por la luz que entraba por la ventana de un subsuelo. Los asistentes éramos muy pocos, además de mi había dos muchachos junto a un puñado de “señoritas”.
Estábamos sentados en silencio en unos pupitres que tenían máquinas de escribir olivetti, frenta a una pizarra, cada tanto se escuchaba el cuchicheo de las mujeres. Había un aire de excitación y nerviosismo que se quebró con la apacible entrada de Joaquín en la sala. Ya nos habían insinuado cuando nos tomaron los datos para el certificado que nos entregarían una vez finalizado el curso que no había que demostrar exaltación cuando estemos frente a él, que eso “había que guardarlo para los conciertos”.
Joaquín nos saludó cerradamente y se sentó al frente en una solitaria silla. Era más delgado de lo que suponía, se le notaban muchas canas y tenía una barba de tres días.
Se cruzó de piernas y exhibió una sonrisa enorme que mostró algunos dientes en mal estado. Era la misma risa que había visto por televisión pero sin la magia de sus dientes blancos.
Hizo una breve introducción con una oratoria bellísima en términos explicando cual era la idea de esos días juntos y sin decir más pidió que “nos pusiéramos manos a la obra” y “escribiésemos lo que os antoje”. Sin mediar preguntas el ambiente se inundó de sonidos mecanográficos. Como nunca fui un tipo al que la inspiración le fluya de la nada, es más aquel bochorno sonoro me bloqueaba más aún, me limité a teclear cualquier letra para simular.
Tuve tanta mala suerte que se me trabaron varias teclas por lo que tuve que desistir de mi actuación. Y eso fue el primer trance de una serie que situaciones que estaban por venir. Yo vi la mirada de bronca clavada en mi de Joaquín. Vi sus ojos negros clavarse en mi temor a ser descubierto. Lo vi mientras él dialogaba con “una señorita” que se sentó a su lado, una chica joven de pollera corta y perfume a jazmín, de veinte años cosidos a retazos que gesticulaba vivazmente al conversar, y fue mientras hablaban que él me amenazó con sus pupilas, me disparó su poca paciencia al notar mi pausa.
No sé porque no me animé a decirle lo de la máquina, que no era mi culpa que nos den esos aparatos prehistóricos, o porqué no había sido más concreto en su consigna, porqué nos dejaba tan sueltos al destino.
Joaquín hablaba con la muchacha delante nuestro y nadie decía nada pero estoy seguro que estaban compenetrados todos en su charla en la que con sus latiguillos sacaba chispas a la joven. Comencé a sentirme un verdadero idiota, alguien que no tenía cojones para decir lo que pensaba de aquella situación que empeoró cuando de cruzada hizo un chiste que todos festejaron “parece que el flaco del fondo escribe, pero no lo hace muy bien”. Todos estallaron en júbilo. Tragué angustia e ira. Para mi él tampoco cantaban bien pero igual cantaba.
Joaquín no habló mucho más con la clase. Apenas se dirigió a una morocha que estaba a mi lado cuando se le cayó una hoja al piso. “Señorita, necesita de la ayuda de un caballero que gustoso levantaría la hoja y su falda”, dijo. Increíblemente la morocha le devolvió una sonrisa hermosa de labios inflables. A mi me parecía que estaba rayando el límite de lo grotesco.
El horario fijado para el final del curso era el de las veinte horas pero él lo dio por terminado a las diecinueve. Seguramente yo fui el único que apuntó el detalle. Los “alumnos” uno a uno se fueron marchando. Las mujeres antes de darle lo escrito coqueteaban un rato, los dos muchacho se fueron muy rápido.
Me quedé sentado solo a la espera que todos se fueran. Joaquín notó mis intenciones y otra vez me miró agresivamente. Yo quería explicarle el inconveniente con la Olivetti pero él, siempre acompañado por la joven con quien se quedó toda la hora hablando, antes de que emitiera comentario se antepuso diciendo: -Tu, no me caes bien.
Esto fue una puñalada, de nada me servía la risita estúpida que tanto me cuestionaba cuando la demostraba a personas insípidas que me hacían sentir un tipo falso, alguien que pretendía quedar bien con todo el mundo. Así me hizo sentir él, una mierda.
De nada me sirvió ser un canaya de la tierra del negro Fontanarrosa, para entrar en su afecto.
El ya me había descubierto. Joaquín sabía desde el instante preciso en que cruzamos miradas que yo era un embustero, alguien que no sabía narrar y se había inmiscuido en su lacónico curso. Y era verdad, era la verdad pura y exclusiva. La definición ajustada y precisa de un chanta que entendía a otro. Y no sólo eso, también le faltó decir que si yo, Emiliano Pereyra, el mismísimo Emiliano Pereyra que sucumbía su vida dentro de la redacción de un diario al que había entrado por “palanca” podía cojerme a cualquiera de las muchachas que habían estado esa tarde en el curso, lo hubiera hecho delante de todos sin el menor descaro, sin la menor providencia....es más Joaquín notaba como me follaba con la vista a su compañera.
Entonces caí rendido a sus pies, dejando el papel lleno de letras sin sentido, atiborrado de qioweurqiwer qoiuerqwkashfdasklvcmzxmcnviqwoeurq`s y de rodillas confesé: “Es cierto, es verdad Joaquín....yo no quiero aprender nada de ti, yo sólo quiero ir una noche de joda, de farra, como quieras llamarlo...”.
Joaquín no cambió la forma de mirarme, pero noté que cedió algo ante mi. –Esta bien –dijo- acompáñame al bar de la esquina que irán unos amigos, nos veremos a la noche, a la hora de las brujas.
Nunca supe cual era exactamente la hora, pero al anochecer estaba solo en el Café de la ciudad.
Al rato llegó Charly a quién miré con disimulo y más tarde llegó Joaquín con los dos muchachos que estaban en el curso.
Se sentaron en una mesa enfrentada a la mía. Yo estaba contra la pared. Los dos muchachos desconocidos me daban la espalda.
Charly pidió un Jack Daniel´s y creo que jamás supo de mi presencia. Tenía los ojos llenos de whisky y lucía una remera blanca con dibujos fluo, muy ochentosa, muy ridícula. Estaba más gordo de lo que me lo imaginaba y su bigote era bicolor.
Joaquín me vio a los ojos, con distancia pero sin agresividad, y asintió saludando, como avisándome que se había percatado de mi presencia.
Yo pedí algunos licores y los miraba desde mi mesa, la verdad es que no me interesaba unirme a ellos y creo que Joaquín vio esa sinceridad por primera vez en mi. Por momentos llegué a pensar de si él no había organizado ese encuentro solo para mi, para darme un curso de cómo salir a la noche. Lo único que me hacía sospechar era que detrás de ellos había una pareja que estaba cenando, por lo demás parecía como si hubieran dejado mi pequeña mesa preparada delante de las dos que él ocupaba con sus comensales para que pudiera oírlos sin perder detalle.
Hablaron mucho y de todo, rieron extasiados y pusieron miles de excusas para brindar haciendo ruido, ruido mentiroso, ruido entrometido y ruido escandaloso.
En un momento uno de los muchachos sacó una bolsa y Charly dijo “merquiniiii” muy sonriente.
No tengo idea de las cantidades pero les puedo asegurar que aquello era muchísimo y lo desparramaron en la mesa como azúcar. A excepción de Joaquín que miraba disfrutando el cuadro sin mostrar los dientes, todos tenían una pajitas a rayas rojas y blancas que las apuntaron a la raya.
Aquello me parecía muy descarado, sobre todo porque lo hacían en un espacio público aunque la mesa de la pareja ni se percató de aquel espectáculo.
Después de que perdieron la calma con la cocaína llegaron las mujeres. Eran todas las que había visto por la tarde en el curso dictado en la librería aunque mucho más provocativas y brillantes. Sólo faltaba la joven muchacha de pollera corta.
A Charly no se le entendía nada. Cruzaron algunas palabras con ellas y después de media hora de bullicio se pusieron de pie para marcharse.
Joaquín esperó que las damas y sus amigos salieran del bar al que dejarían en silencio, y mientras cerraba la puerta volvió a mirarme seriamente, con una expresión con gusto a nada.


Guille M.

miércoles, 16 de mayo de 2007

PINOBCHO, EL NUEVO HINCHA ROJINEGRO

Damas y caballeros, con ustedes, Pinocho, el nuevo hincha rojinegro.
Creo fervientemente que hace rato que los muchachos del parque se merecen este nuevo apodo por la cantidad de frases y slogans que han acuñado en los úttimos tiempos para auto vanagloriarse y defenestrar a Rosario Central.
Asi como ya existe el apodo "los pinguinos", no quedaría mal combinarlo con "los pinochos" ya que convengamos que su parcialidad no es insana, no tiene locura auténtica, genuina y por lo tanto sustentan su folklore en viles mentiras. El riesgo, como ha pasado históricamente con muchas leyendas urbanas es que las mismas se van trasladando de generación en generación ya sin importar si son reales o no y pueden terminar confundiendo a la gente. Es por ello, que ha llegado este simpático personaje para hacer justicia y dejar las cosas en claro.
De tu parte, como buen canaya, es tu deber transmitir mi mensaje a tu amigo del trabajo, del colegio o del barrio, pintar una pared o una bandera con la cara del pinocho rojinegro, o copiar directamente el dibujito que te estoy presentando. Todo esto hasta que llegue el día que la popular en su totalidad cante: "a los pinochos les tenemos que ganar".

Un saludo a todos.

Guille M.

martes, 15 de mayo de 2007

viernes, 11 de mayo de 2007

EL PERSONAJE DESTACADO DE HOY: FEDERICO MARTORELL


Jugó en Adiur y también para el Club Regatas Rosario al fútbol de salón, después pasó por las inferiores de Independiente y no estoy seguro de si estuvo en Velez, más tarde recaló en Nob en donde el bambino Veira lo hizo debutar en un partido de visitante contra Chacarita en el que jugó apenas unos minutos al final.

Después pasó a Platense y más tarde a Atlético Tucuman (foto enviada por el pillo) de donde cruzó la frontera para jugar en el Bolognesi de Perú a dónde lo acompañó su novia, Josefina Mendoza, quien le hace marca personal constantemente. Actualmente "el camello" se consagró en el fútbol mundial al vestir la camiseta de la Universidad de Chile.

Para Beltran Ruiz, un especialista, Martorell "es un nómade, un busca, un viajero del fútbol, alguien que ve en el deporte no sólo la manera de ganarse el pan, sino también la forma de ir conociéndose consigo mismo al recorrer miles de kilómetros", para otros como Facundo Osia "¡¡¡el negro es un boludo, porque no llama, no dice nada.. no sé, no sé!!!... ¡dénme cinco pesos!".

A principio del año pasado Federico tuvo uno de los partido más difíciles al enfrentarse con un problema de salud que pudo superar y en una ocasión, estando en Awa -cuando no- me dijo: "mirá Guille, yo ya sé cual fue mi cruz, la cual voy a llevar el resto de mi vida, algo que me hizo un click, que me hizo cambiar las maneras de ver las cosas, yo creo que todos en algún momento nos encontramos con la cruz que debemos cargar".
Además, Federico es el hijo de "chiquito" Martorell, cuestión que no es un detalle menor.
Desde el Regatín le mandamos un saludo afectuoso, deséandole que se le sigan sumando los éxitos deportivos, pero el doble de los que tienen que ver con los anhelos espirituales.
A esta altura del partido, el camello debe estar emocionado al otro lado de la cordillera.

Venite el domingoooooooo!!!.
Guille M.

jueves, 10 de mayo de 2007

A LEER.......

EL INMOBILIARIO

Si sabía que al retirar el empapelado del living iba a leer un presagio que me hundiría en una pesadilla lo hubiera dejado en su lugar con su marrón lúgubre que apagaba ese ambiente de mi casa.
Al atardecer de un día cualquiera en el que no había ido al trabajo -no recuerdo las causas pero estoy seguro de que se trataba de un día laboral por el movimiento de la calle que se colaba por la ventana - yo estaba arrancando de a poco el empapelado a sabiendas de que iba a necesitar de la ayuda de alguien porque jamás había hecho algo similar, en realidad jamás me di mucha maña para las tareas del hogar.
Al quitar parte del papel que estaba detrás del modular me sorprendió encontrarme con escrituras en tinta azul. Lo tomé con gracia, se me ocurrió que podía tratarse de niños que moraban anteriormente en el departamento y habían improvisado dibujos en la pared. Al fin y al cabo hacer dibujos en las paredes, siendo niño, es lo más normal del mundo y esta es una veta artística que siempre me llamó la atención en ellos, esa necesidad de expresarse por todos lados dibujando a los integrantes de su familia. Por todo esto continué sacando el papel cobertor hasta dar con el traumático hallazgo que decía: "al que quite este papel, le va a pasar algo muy malo". Podría haber seguido con mi tarea pero algo me detuvo a observar con atención esas palabras. Lo que pasaba es que estaban con una letra muy clara y firme, como alguien que había escrito clavando una birome bic en medio de dibujos de casas, perros y firuletes. La letra pertenecía a una persona mayor sin dudas.
Me senté en canasta en el parquet y me puse a pensar seriamente en el asunto. Era muy probable que alguien haya dejado esa frase con la intención de hacer una broma que me a mi me parecía de escaso sustento ya que su autor no tenía alternativa de disfrutarla, de ver el desenlace, el causante...pero...¿realmente era así?. Volví la vista a la ventana que daba a la calle por donde entraba el fin del día con los autos volviendo a sus casas. Podía apreciar las luces de los departamentos que me rodeaban...¿y si alguien me estuviera mirando?...Cerré la persiana y volví a la pared después de encender la luz. Estaba solo con esa amenaza, con ese temeroso presagio. ¿Por qué venía a molestarme en mi tranquilidad algo del pasado, algo anónimo, algo escondido que se aparecía en mi casa?.
"Al que quite este papel le va a pasar algo muy malo", me avisaba el mensaje escrito tomando cada vez más consistencia. No podía continuar quitando el papel ya que nada me aseguraba empeorar mi destino o encontrarme con otra amenaza. Por eso salí del departamento rumbo al palier y caminando a paso acelerado me fui confundiendo con las blancas paredes.
Quería escaparme pero nunca llegaba al ascensor. El pasillo cada vez se hacía más largo y angosto y parecía no tener final. Al percatarme de eso volví sobre mis pasos, a toda marcha, corriendo exaltado, pero no veía la puerta de mi departamento. Estaba atrapado en un pasillo largo que parecía no tener salida.
Me detuve, paralizado por la situación, y al querer volver al otro extremo del pasillo infinito noté como mi cuerpo estaba inmovilizado por la angostura, es que las paredes estaban a escasos centímetros, aplastándome. El techo comenzaba a presionarme como queriéndose juntar con el piso hasta dejarme arrodillado. Apenas podía respirar ya que cuando hundía la panza las paredes ganaban espacio. Estaba atrapado adentro de un cubo blanco de hormigón revestido en el interior con yeso. Al menos eso es lo que parecía.
De nada me sirvió gritar, reventar mis nudillos en el concreto y llorar desgarradoramente. Sólo me quedaba la luz blanca de ese interior compactado.
En un momento pude ver el living de mi hogar que se traslucía a través del yeso. Sólo faltaban los muebles. Podía apreciar la ventana abierta de un día de sol y las paredes blancas como si alguien hubiera terminado la tarea de sacar el empapelado y de pintar.
De a poco fueron llegando distintas personas que aparentemente venían a ver el departamento para alquilarlo, las cuales, con el correr de mi tiempo incierto se hicieron cada vez más frecuentes en sus sorpresivas visitas. Siempre eran acompañadas por un señor gordo de traje que llevaba una agenda y decía exactamente lo mismo, "que las expensas eran baratas", "que era un departamento luminoso" y "que estaba ubicado en una zona inmejorable". Y yo gritaba, pero parecía que nadie me escuchaba.
A veces quienes visitaban mi departamento pasaban la vista por la pared en la que yo estaba y a mi me daba la sensación de que me miraban directamente a los ojos y luego continuaban ignorándome adrede en una simulación macabra, como si alguien se los hubiera ordenado. En esas circunstancias yo daba lo máximo de mi, a pesar de ser conciente de que los esfuerzos por hacerme escuchar no tenían ningún sentido.
Un día –por llamarlo de alguna manera ya que la orientación cronológica para mi había desaparecido –una muchacha y un muchacho empezaron a traer varias cajas y muebles que luego fueron ordenando. Se trataba de una joven pareja que se instaló a vivir en mi departamento. Me sentí sumamente invadido y desesperado por no tener manera de sacarlos a patadas, al principio, pero con el tiempo fui conciliándome conmigo mismo y llegué a la conclusión de que al menos no me sentiría tan solo.
Desde donde yo estaba podía ver un sofá fucsia con almohadones amarillos, una biblioteca con escasos libros, los cuales en su totalidad pertenecían a Salgari y el televisor que era de veintiún pulgadas más o menos. La pareja no pasaba mucho tiempo durante el día en el departamento, pero a la noche el muchacho – de quien en una ocasión que lo llamaron a cenar me enteré que su nombre era Carlos- se quedaba en el living viendo televisión hasta tarde. Eso me mantenía entretenido ya que ahí realmente me olvidaba de mi incómoda situación adentro de la pared, en cuclillas y apretado.
También me gustaba espiarlos cuando tenía sexo con la chica –de quien jamás supe el nombre porque Carlos le decía “gordi”- en el sofá.
Me fui acostumbrando a vivir en la pared, y con estas pequeñeces pasaba mi vida hasta que algo terminó de sepultarme.
En una ocasión escuché que la gordi hablaba de empapelar la casa. Ahí volvieron las preocupaciones.
Primero trajeron unos tarros y después el papel hasta que se pusieron manos a la obra un buen día, supongo que de fin de semana.
Desde ese maldito momento quedé en la oscuridad, bajo el papel, y de ahí en más hasta hoy mis únicas salidas son escuchar las conversaciones entre la pareja o lo que dice la televisión - cuando no ven películas en inglés- además de hacer garabatos con una birome que tenía en el bolsillo y recién me di cuenta.
Quién diría que yo iba a transformarme en mi propia casa.

Guille M.

El espejo (de la serie animada de Willy, el historietista)


Willy, el historietista


miércoles, 9 de mayo de 2007

I DON´T MIND



Estimados lectores:
Central viene perdiendo hace rato por malos manejos por lo que lo del domingo no fue otra cosa más que un reflejo de la depredación que viene sufriendo.
No me voy a poner en postura, ni decir obviedades porque tampoco me van los perejiles que se hacen los contestatarios por internet.
El domingo pasado, aunque muchos no me crean, no fue tan malo porque vi uno de los mejores recitales de mi vida, fui a ver a los Buzzcoks, que como no podía ser de otra manera tocó con el grupo del bere. Creo fervientemente que fue uno de los mejores shows internacionales de rock que han venido a Rosario, y esto lo digo sin exagerar. Para hacer comparaciones podemos remitirnos a Los Ramones en la pinguinera cubierta o al de los Die Toten Hosen en el bajo. Después, al menos del noventa para acá, si la memoria no me falla, no se si hubo otro recital que se le compare. La verdad es que fue alucinante ver a estos tipos, entrados en años parados ahí, delante mío, totalmente frenéticos.
Por suerte a uno le renace las ganas de volver a ver recitales de rock como para no ABANDONAR jamás esta sana costumbre.

Con afecto, su amigo y confidente
EL TIO WILLY....WHAT DO I GET?

viernes, 4 de mayo de 2007

SABIAS QUÉ...

En la década del noventa, cinco de cada tres políticos se clavaban un nariguetazo.
Dos de cada cuatro pequeños ponys con hemafroditas.
En la india, hace doscientos años, un doctor le ponía inyecciones a las mujeres para que se queden en el molde. De ahí nació la chiripiolca.
Colón cuando puso un pie en América dijo: - Qué viaje de mierda, la próxima saco primera clase.
Los chinos, antes de la aparición del arroz usaban colonia Paco.
El arroz, alimento sustancioso si los hay, es la materia fecal del colibrí.
El mejunje es una palabra quechua que significa "todas las hojas son del viento".
La barba de Horacio Guaraní es postiza.
"Creáse o no" es un plagio de Feliz Domingo el programa patentado por Silvio Soldán.
El escribano Platomuyrfy andaba en la joda y estuvo en juicio con Jorge Formento por un asunto de drogas.
Yabrán, más conocido como el "polaco pobre" era camarógrafo de Mirtha Legrand.
Goyeneche y Mengueche es lo mismo.
Asi como el vino es la sangre de cristo, la leche es el semen.
Hubo curas putos.
La revolución Cubana fue un invento de los yanquis para tener menos equipos en la liga de beisbol.
Checoslovaquia es un país de mierda.
Las corridas de toro eran inicialmente "corridas de Ron Jeremy".
19 de cada 7 progres son una manga de forros.
La reconocida Actriz Samantha Farjat es hija de Juan Carlos Calabró.
Frutillitas, las figuritas aromatizadas, traían drogas de verdad.
Cualquier boludo, incluso vos, puede inventar los chistes de basuritas.
Fueron muy pocas las personas que llenaron el álbum de Madballs.
Gi-Joe fue la inspiración para emprender la guerra en el golfo.
Las bufandas estaban prohibidas hasta 1814 cuando el principe Edward se agarró una gripe terrible.
Los semáforos son cámaras biónicas para ver adentro de los autos.
Leoanardo Simons no guardaba, a pesar de estar relacionado, los ahorros en el colchón pero igual safó del corralito porque se mató.
El colorado Parentesis fue el inventor del recurso literario que lleva su nombre.
Nunca se culiaron a Culiock.
Spielberg inventó E.T. una mañana que estaba re loco.
Madonna compró los derechos de las tortugas ninjas para hacer una porno que va a titular Las tortugas ninfas después de su cirujía catorce mil.
Los bizcochos son dos cochos.
Existen láminas de corcho lo que no se sabe bien es de que estan hecho los corchos.
Seba separado significa cuando alguien se aleja y todo junto es el acortativo de Sebastían.
La casa del topo Gigio queda en la topósfera.
Berugo Carambula era el parteneir del topo y hacía el programa en calzoncillos.
A Berugo le ganaba cualquiera.
El enano chupatierra que estaba re-loco fue el que inspiró a Spielberg una mañana.
Adentro del obelisco de la ciudad autónoma de Buenos Aires vive Asterix.
Obelix, en la época de Entel, nunca encontró el asterisco.
El inventor de los neumáticos sufria neumonía.


Me fui al joraca, Willysaludos.

jueves, 3 de mayo de 2007

ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇLAS AVENTURAS DE ADRÍAN SUARÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ-HOY: PSICOSIS EN LA REUNIÓN DE PRODUCCIÓNÇÇÇÇÇÇÇ

- ¿Vos sos Arnold Schwarzeneger, no?
- No, no nada que ver
- ¿Pero no me dijistes que vos eras él?
- ¿De qué estás hablando, Willy?
- A perdoná, boludo, vos eras Arnold, el de blanco y negro.
- Claro, ese soy yo.
- Bueno, hasta la vista Baby Etchecopar.

p.d.: Willy es un loco bárbaro.

MI MAMÁ


Mi mamá venía caminando por la vereda en la oscuridad. Yo la vi a una cuadra de distancia más o menos pero pude distinguirla por el pelo rubio que la alumbraba.

De su mano izquierda caía una bolsa blanca de nylon que seguramente traía del supermercado. La bolsa se hamacaba con cada paso que ella hacía, balancéandose para adelante y para atrás.

Creo que se venía riendo, pero de eso no estoy muy seguro porque por la oscuridad y la distancia yo no tenía el mejor panorama.

Desde la lejanía podía ver las pulseras de plata que, como su pelo, emitían un leve resplandor con los opacos faroles que intentaban alumbrar desde la calle de tierra.

En resumen, la distinguía por la hora, por la bolsa, por la plata y por el pelo. Pero más aún lo hacía por su sonrisa, de la cual no estaba muy seguro, pero era lo que yo anhelaba en mi pensamiento.

Le faltaba poco para llegar a mi punto y no estaba ansioso en absoluto, yo esperaba calmo para resolver lo poco que me quedaba de enigma, de duda sobre si realmente se trataba de ella.

Y cuando parecía que iba a llegar a mi lugar, cuando la separaban apenas algunos metros de mi lugar y la pude reconocer para mi propia paz ella empezó a volar. Fue repentino e inesperado, emprendió un súbito ascenso abriendo sus brazos blancos alados con la bolsa sujeta al pico.

A mi mamá se la llevó una CIGUEÑA. Creo que a mi la historia me la contaron al revés.
Guille M.